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Oremos por las vocaciones al sacerdocio y la vida consagrada

Tres enlaces con oraciones:

Devocionario católico - Oraciones por las vocaciones

Oración por las vocaciones de San Juan Pablo II

Cuaderno de oraciones vocacionales

Y a continuación un listado de oraciones seleccionadas:

Siempre habrá sacerdotes. "Os daré pastores según mi corazón" (Jer 3,15). Esta promesa de Dios se cumple con plenitud en Jesucristo: "Yo soy el Buen Pastor" (Jn 10, 11). Él encomienda a los apóstoles y a sus sucesores el ministerio de apacentar la grey de Dios.

Sin sacerdotes la Iglesia no podría vivir el mandato de Cristo de anunciar el Evangelio, y de renovar cada día el sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre.

Sabemos por la fe que la promesa del Señor no puede fallar: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20). Nunca faltarán en la Iglesia sacerdotes, y no unos sacerdotes cualquiera, sino unos pastores según el Corazón de Cristo, buen Pastor.

RECEMOS PARA QUE HAYA VOCACIONES

Oración por la Vocación de los Hijos

La Iglesia necesita vocaciones sacerdotales

La escasa presencia y disponibilidad de sacerdotes crea graves problemas. La Iglesia no puede dejar jamás de rogar al dueño de la mies que envíe obreros a su mies (cf. Mt 9, 38).

Esta escasez de vocaciones puede cesar inesperadamente en poco tiempo,-como demuestra la experiencia actual en tantos seminarios florecientes- fomentando ardientemente el deseo de que haya vocaciones sacerdotales, y solicitando la oración de todo el Pueblo de Dios, especialmente de los sacerdotes; de los enfermos y ancianos; niños y jóvenes,...familias enteras, clamando sin cesar:

¡Danos vocaciones! ¡Danos sacerdotes santos! ¡Oh Jesús, danos pastores según tu Corazón!

Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas

Señor Nuestro Jesucristo, Tú dijiste a tus Apóstoles: "la mies es mucha pero los obreros pocos; rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su campo". Humildemente te suplicamos que envíes a tu Iglesia numerosas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas.

Te lo pedimos por la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, y por la de nuestros Santos Patronos y Protectores, que con su vida y merecimientos santificaron nuestro suelo. Amén.

Ofrecimiento diario de sí mismo

Oh Jesús, Salvador mío, Tú que confiaste a los sacerdotes, -y solamente a ellos-, el poder de celebrar la Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar otros Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los demás fieles a mirar y a subir hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados del fuego de Tu amor, no procuren otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos a los que Tú encomendaste. Amén.

Voy a rezar en particular por esos muchachos que conozco, que tal vez puedan recibir la vocación sacerdotal, y responder a la llamada de Dios:

Mira Jesús, tu Iglesia y el mundo necesitan hombres generosos que se entreguen a Ti para ser apóstoles tuyos. Elige a los que quieras; llama y da la valentía de dejarlo todo y seguirte para ser sembradores de tu doctrina de amor y portadores de tu salvación. Amén.

RECEMOS PARA QUE ARRAIGUEN LAS VOCACIONES

Para los padres de familia

Oh Dios, Tú me has concedido estos hijos. Sé que gran parte de las vocaciones surgen en familias cristianas, atraídas por la vida ejemplar de sacerdotes fieles. Elige a alguno de mis hijos para que sea sacerdote. Sé que la Iglesia los necesita para proseguir la misión de tu Hijo Jesús. Ayúdame a no ahorrar ningún medio para que cuaje en alguno de ellos tu llamada, y el resto lo confío a tu Espíritu. Guárdalos en tu amor, guíalos y protégelos. Amén.

Para el Seminario

Señor Jesucristo, que fuiste el primero que se preocupó de la formación sacerdotal de los Apóstoles, para después enviados a predicar (cf. Mc 3,13); siguiendo tus huellas, y -para que las vocaciones arraiguen-te pedimos que los profesores del Seminario sean sacerdotes íntimanente unidos a Ti, de vida ejemplar, hombres de fe y llenos de amor a la Iglesia. Amén.

PRECES PARA PEDIR SACERDOTES SANTOS

Como en todas las épocas, pero especialmente en ésta, la Iglesia necesita buenos sacerdotes, sacerdotes santos. Todos tenemos la obligación de rezar por esta intención. Voy a rezar de modo particular por el sacerdote de mi Parroquia.
V. Para conseguir el perdón de los pecados.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que no nos falte la Sagrada Eucaristía.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que prediquen a Cristo, y a éste crucificado.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que den testimonio de la Verdad.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que los niños conserven la Gracia.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que la juventud conozca y siga a Cristo.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que los mayores conformen sus vidas según la Ley de Dios.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que tengamos hogares cristianos.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que en nuestros pueblos se viva la unión y la caridad cristiana.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que los enfermos reciban los auxilios espirituales.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros.
R. Señor, danos sacerdotes santos.

Santa María, Madre de la Iglesia, Reina de los Apóstoles, alcánzanos del Señor muchos y santos sacerdotes. Así sea.

RECEMOS PARA QUE LOS SACERDOTES SEAN SANTOS

Oh Redentor Nuestro, acepta vivir en los sacerdotes, transfórmalos en Ti. Hazlos por tu gracia ministros de tu misericordia, obra a través suyo y, haz que imitando fielmente tus virtudes, se revistan en todo de Ti, y actúen en Tu nombre y con la fuerza de tu Espíritu.

Contempla Señor Jesucristo cuántos son todavía los que duermen en las tinieblas del error, cuántas son las ovejas que caminan al borde del precipicio. Dirige tu mirada a tantas y tantos pobres, hambrientos y débiles, que lloran en medio de su soledad. Vuelve Tú a nosotros por medio de tus sacerdotes.

Muéstrate en ellos y, obrando a través suyo, recorre el mundo de nuevo, enseñando, perdonando, ofreciendo sacrificios y renovando los lazos de amor entre tu Corazón divino y nuestros pobres corazones. Amén.

ORACIÓN DEL BEATO MANUEL GONZÁLEZ

Señor Jesús: A vista de tantos seminarios y noviciados sin vocaciones,
y de tantos pueblos sin sacerdotes ni apóstoles, movido nuestro
corazón de la pena que arrancó del tuyo aquel angustioso lamento: la
mies es mucha, y los operarios pocos, obedientes a tu mandato de pedir
por éstos, te suplicamos:
Para que no falte quien lleve los niños a ti,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que vean los ciegos del alma y oigan los sordos y resuciten los
muertos y se evangelicen los pobres,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que los oprimidos del diablo sean libertados y los justos se justifiquen
más y los santos más se santifiquen,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que no deje de haber en cada pueblo quien diga a sus moradores:
he ahí vuestra madre mostrando a la tuya,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que todos los que sufren vayan a ti y descansando sobre tu pecho
encuentren la paz,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que en todo lugar se ofrezca a tu Nombre la limpia oblación de
la Hostia pura, santa e inmaculada,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que diariamente se realice tu deseo de que tus discípulos coman
tu Pascua y la casa de tu festín esté siempre llena,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que no quede un solo pueblo sin Sagrario y sin sacerdote que
lleve sus vecinos a él,
Envía operarios a tu mies, Señor
Para que tu nombre sea santificado, venga a nosotros tu reino eucarístico
y por todos los hombres en la tierra se cumpla tu voluntad como
por las ángeles en el cielo,
Envía operarios a tu mies, Señor
V/ Señor, que la mies es mucha y los operarios muy pocos.
R/ Envíanos santos sacerdotes y religiosos, según tu corazón
V/ María Inmaculada, Madre y Reina de los consagrados s Dios.
R/ Di a tu Hijo con la misma eficacia que en las bodas de Caná:
Mis hijos de la Tierra no tienen sacerdotes ni religiosos.

7 ORACIONES DE LA CONFERENCIA ESPISCOPAL DE ESTADOS UNIDOS

Oración #1

Te damos gracias, Dios nuestro, por
tu llamada del Bautismo
a ser tu pueblo.

Te respondemos otra vez con nuestro "Sí".

Danos fidelidad para tu causa
y para nuestra vocación.

Renueva con un espíritu de
entusiasmo a todos los que
se dedican al servicio de
tu pueblo.

Da a nuestros jóvenes el deseo
de dedicarse a este servicio
en la vida religiosa, en el
sacerdocio, o como diáconos
y ministro laicos.

Llena sus corazones con tu
Espíritu de Sabiduría para
que proclamen tu evangelio,
y den testimonio de tu presencia
entre nosotros.
Amén.

Oración #2

Amadísimo y generoso Dios,
Eres Tú quien nos llama
por nuestro nombre y
nos pides que te sigamos.

Ayúdanos a crecer en el amor
y en el servicio a nuestra Iglesia.

Danos el entusiasmo
y la energía de tu Espíritu
para preparar su futuro.

Danos líderes llenos de fe
que abracen la misión de Cristo
en amor y en justicia.

Bendice la Iglesia, en especial la diócesis de Navarra,
con líderes de nuestras familias
que dediquen sus vidas
al servicio de su pueblo
como sacerdotes, religiosos,
diáconos y ministros laicos.

Inspíranos a conocerte mejor y
abre nuestros corazones
para oír tu llamada.
Amén.

Oración #3

Virgen Santísima,
¡Madre de Dios, Madre de la Iglesia
y Madre Nuestra! Tú eres el orgullo
de nuestra gente. Jesús, tu Hijo, cambió
el agua en vino porque tú se lo pediste.
Te imploramos, Madre Misericordiosa,
que obtengas para nosotros todas las
gracias que necesitamos de tu Hijo.
Intercede ante Él para que bendiga a la
Iglesia con muchas vocaciones al
sacerdocio, a la vida religiosa, al
matrimonio cristiano y a la vida laical.
Madre de Dios, ruega por nosotros ahora
y siempre.
Amén

Oración #4

SEÑOR JESÚS,
te pedimos que envíes a tu pueblo
los servidores que necesita.
Escoge de nuestras parroquias,
de nuestros hogares,
de nuestras escuelas y universidades
una abundante cosecha
de ardientes apóstoles para tu Reino:
sacerdotes, religiosos, religiosas,
diáconos, misioneros y
apóstoles seglares;
y haz que los llamados por Ti
nunca pierdan conciencia de la
grandeza y necesidad de su vocación.

¡Oh!, Virgen María,
Madre de la Iglesia,
enseña a decir a todos los llamados
por el Señor,
un sí con alegría,
como el que tú dijiste en la Anunciación.

Oración #5

Oh Dios Todopoderoso y Eterno
en tu inagotable amor has provisto
ministros para tu Iglesia.
Concédenos en nuestros días
excelentes y adecuados sacerdotes
para que sirvan y santifiquen a tu pueblo.
Inspira una respuesta generosa y valiente
en los corazones de tu pueblo,
para así aumentar el número de
ordenaciones sacerdotales.
Confirma y sostén a aquellos
que se han comprometido
a llevar a cabo la obra de Cristo,
el Buen Pastor,
predicando el Evangelio y uniendo
a tu Santo pueblo
en uno solo en Cristo.
Esto te lo pedimos en el nombre
de Cristo nuestro Señor.
Amén.

Oración #6

Padre, tú llamas a cada uno de
nosotros por nombre y nos pides
que te sigamos.

Bendice a tu Iglesia y danos dedicados
y generosos líderes de nuestras familias
y amigos quienes puedan servir a
tu pueblo como religiosas, sacerdotes,
diáconos y ministros laicos.

Inspíranos mientras crecemos en tu
amor y abre nuestros corazones
para oír tu llamada.

Te lo pedimos en
nombre de Cristo.
Amén.

Oración #7

Padre, escucha las oraciones de tu pueblo,
y haz madurar la semilla que tú sembraste
en el campo de tu Iglesia.
Haz que mucha de tu gente escoja servirte
dedicándose al servicio
de sus hermanos y hermanas.
Elige ministros dignos de tus altares
y ardientes pero bondadosos servidores del Evangelio.
Que aquellos que siguen las huellas de Cristo, tú Hijo,
crezcan y provean por su forma de vida
una señal convincente de tu reino
para la Iglesia y todo el mundo.
Que todos los ministros de tu Iglesia
aumenten en números,
y sean persistentes en sus oraciones,
y que desempeñen su ministerio con generosidad e interés
por otros.
Padre, consérvalos fieles al llamado del Evangelio;
que el mundo vea en ellos
la imagen viviente de tu Hijo, Jesucristo,
quien es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.

Oración de Pablo VI por las vocaciones:

¡Oh Jesús!, divino pastor de las almas, que llamaste a los apóstoles
para hacerlos pescadores de hombres:
atrae hacia ti las almas ardientes y generosas de los jóvenes
para hacerlos tus seguidores y ministros.
Hazlos partícipes de tu sed de redención universal,
por la cual renuevas tu sacrificio sobre tus altares.
Descúbreles el horizonte del mundo entero
donde la silenciosa súplica de tantos hermanos
pide la luz de la verdad y el calor del amor,
para que respondiendo a tu llamado prolonguen aquí en la tierra tu misión,
edifiquen tu Cuerpo Místico, la Iglesia, y sean sal de la tierra y luz del mundo.
Extiende, Señor, tu llamado a muchas almas generosas
e infúndeles el ansia de la perfección evangélica
y de la entrega al servicio de la Iglesia
y de los hermanos necesitados de asistencia y caridad.

Amén.

A CRISTO Y A MARIA POR LAS VOCACIONES

Señor Jesús, así como llamaste un día a los primeros discípulos para hacerles pescadores de hombres, continúa también ahora haciendo resonar tu invitación: ¡Ven y sígueme!

Da a los jóvenes y a las jóvenes la gracia de responder prontamente a tu voz. Sostén en sus fatigas apostólicas a nuestros obispos, sacerdotes y personas consagradas.

Da la perseverancia a nuestros seminaristas y a todos los que están realizando un ideal de vida totalmente consagrada a tu servicio.

Suscita en nuestra comunidad el espíritu misionero. Manda, Señor, operarios a tu mies y no permitas que la humanidad se pierda por falta de pastores, de misioneros, de personas entregadas a la causa del Evangelio.

María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, ayúdanos a decir "sí" al Señor que nos llama a colaborar en el designio divino de la salvación.

Amén

ORACIÓN VOCACIONAL ( Juan XXIII )

Envía Señor, obreros a tu mies que esperan en todo el mundoa tus Apóstoles y Sacerdotes, los Misioneros heroicos, a las Religiosas amables e incansables.

Enciende en los corazones de los jóvenes y de las jóvenes la chispa de la vocación.

Haz que las familias cristianas quieran distinguirse en dar a tu Iglesia los coopera-dores y cooperadoras del mañana.

Así sea.

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES  SACERDOTALES

Jesús, Pastor eterno, dígnate mirar con ojos de misericordia esta porción de tu grey amada.-

Señor, necesitarnos mayor número de religiosos y sacerdotes, multiplica las vocaciones y santifica a nuestros religiosos y Sacerdotes.

Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tu dulce y santa Madre.

Jesús, danos Sacerdotes según tu corazón. Amén

ORACIÓN VOCACIONAL DE LOS  MISIONEROS DEL SAGRADO CORAZÓN

Señor Jesús Tú nos dijiste:

"rueguen al dueño para que envíe operarios a su mies".

Te pedimos por el don de vocaciones sacerdotales y religiosas para que en todas partes sea amado tu Corazón.

Despierta en muchos jóvenes una vocación sincera, alegre y entusiasta; con un espíritu de bondad, humildad y sencillez y que quieran compartir su vida como misionero del Sagrado Corazón.

Esto te lo pedirnos por nuestra Señora del Sagrado Corazón y de San José nuestro protector.

"Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús".

- Por Siempre -

ORACIÓN DE JUAN PABLO II POR LAS VOCACIONES

Señor Jesús, Pastor de nuestras almas, que continúas llamando con tu mirada de amor a tantos y a tantas jóvenes que viven en las dificultades del mundo de hoy.

Abre su mente para oír entre tantas voces que resuenan a su alrededor, tu voz inconfundible, suave y potente, que también repite hoy: "Ven y sígueme".

Mueve el corazón de nuestra juventud a la generosidad y hazla sensible a las esperanzas de los hermanos que piden solidaridad y paz, verdad y amor.

Orienta el corazón de los jóvenes hacia la radicalidad evangélica capaz de revelar al hombre moderno las inmensas riquezas de tu caridad.
¡Llámalos con tu bondad, para atraerlos a Ti!
¡Préndelos con tu dulzura, para acogerlos a Tí!
¡Envíalos con tu verdad, para conservarlos en Ti!
Amén

SEÑOR JESÚS,
te pedimos que envíes a tu pueblo

los servidores que necesita.
Escoge de nuestras parroquias,
de nuestros hogares,
de nuestras escuelas y universidades
una abundante cosecha
de ardientes apóstoles para tu Reino:
sacerdotes, religiosos, religiosas,
diáconos, misioneros y
apóstoles seglares;
y haz que los llamados por Ti
nunca pierdan conciencia de la
grandeza y necesidad de su vocación.

¡Oh!, Virgen María,
Madre de la Iglesia,
enseña a decir a todos los llamados
por el Señor, un sí con alegría,
como el que tú dijiste en la Anunciación.

POR VOCACIONES SACERDOTALES

Oh Dios Todopoderoso y Eterno
en tu inagotable amor has provisto
ministros para tu Iglesia.
Concédenos en nuestros días
excelentes y adecuados sacerdotes
para que sirvan y santifiquen a tu pueblo.
Inspira una respuesta generosa y valiente
en los corazones de tu pueblo,
para así aumentar el número de
ordenaciones sacerdotales.

Confirma y sostén a aquellos
que se han comprometido
a llevar a cabo la obra de Cristo,
el Buen Pastor,
predicando el Evangelio y uniendo
a tu santo pueblo
en uno solo en Cristo.

Esto te lo pedimos en el nombre
de Cristo nuestro Señor.
Amén.

VOCACIONES SACERDOTALES Y RELIGIOSAS

Padre, tú llamas a cada uno de
nosotros por nombre y nos pides
que te sigamos.

Bendice a tu Iglesia y danos dedicados
y generosos líderes de nuestras familias
y amigos quienes puedan servir a
tu pueblo como religiosas, sacerdotes,
diáconos y ministros laicos.

Inspíranos mientras crecemos en tu
amor y abre nuestros corazones
para oír tu llamada.
Te lo pedimos en nombre de Cristo.
Amén.

POR DIGNOS MINISTROS 

Padre, escucha las oraciones de tu pueblo,
y haz madurar la semilla que tú sembraste
en el campo de tu Iglesia.
Haz que mucha de tu gente escoja servirte
dedicándose al servicio de sus hermanos y hermanas.
Elige ministros dignos de tus altares
y ardientes pero bondadosos servidores del Evangelio.
Que aquellos que siguen las huellas de Cristo, tú Hijo, crezcan y provean por su forma de vida una señal convincente de tu reino para la Iglesia y todo el mundo.

Que todos los ministros de tu Iglesia
aumenten en números,
y sean persistentes en sus oraciones,
y que desempeñen su ministerio con generosidad e interés por otros.

Padre, consérvalos fieles al llamado del Evangelio; que el mundo vea en ellos
la imagen viviente de tu Hijo, Jesucristo,
quien es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.

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